Prepararnos para salir

Ha llegado el momento de que los niños y las niñas puedan empezar a salir a la calle. Pero ¿todos quieren? ¿Todos lo necesitan en la misma medida? Hay algunos que no paran de preguntar por ese momento en el que podrán ir a dar un paseo. Necesitan salir de casa, cambiar de ambiente y respirar otro aire. Sin embargo, otros no sólo no lo reclaman, sino que manifiestan abiertamente que no quieren.

¿Por qué lo hacen? ¿Es un problema? Muchas familias muestran preocupación por este hecho. Sin embargo, es absolutamente normal. Por un lado, puede haber niños que estén encantados de estar en su casa y poder jugar con sus juguetes y su familia. Y no quiere decir que no echen de menos a otros familiares y amigos o que no deseen que todo vuelva cuanto antes a la normalidad. Algunos, simplemente se han adaptado y eligen esperar hasta que ya el hecho de salir esté menos restringido. Otros…… tendrán miedo y necesitarán más apoyo. Debemos respetar las necesidades de todos ellos, no juzgar a ninguno y a todos ellos, acompañarles en este nuevo proceso de adaptación a los cambios que se van a ir produciendo.

Os aportamos unas sugerencias generales por si os sirven para los primeros paseos con vuestros hij@s:

  1. Explicarles, con un lenguaje adaptado a su edad, que la situación está mejorando poco a poco y que los niños van a poder salir un rato. Es bueno aclarar que simplemente son pequeños paseos.
  2. Dejar muy claro lo que se puede y no se puede hacer para evitar que toquen cosas o que traten de acercarse a otras personas. Siempre enfocándolo como una ayuda para todos. Igual que lo han estado haciendo muy bien hasta ahora, reforzarles la idea de que sabrán seguir contribuyendo a que esto pare.
  3. Será buena idea preparar la salida entre todos. Nos ayudará a cumplir con lo anterior y permitirá que se convierta en una pequeña actividad más atractiva porque la hemos planeado juntos.
  4. Escuchar las necesidades y los miedos de cada niño o niña. Normalizarlos y dar respuestas que transmitan tranquilidad, pero no presionarles. Debemos respetar los tiempos de cada uno.
  5. De vuelta en casa, hacer un balance de lo positivo que nos ha resultado el paseo sin dejar de valorar positivamente todas las actividades que debemos seguir manteniendo en casa.

Y, sobre todo, dentro o fuera, que sigamos manteniendo el ánimo y luchando para que la normalidad se vaya recuperando lo antes posible.

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